Cómo mantener tu suelo en perfecto estado después de una reforma

Cómo mantener tu suelo en perfecto estado después de una reforma

El mayor deseo al volver a casa luego de una reforma, es poder evaluar y disfrutar los resultados, pero, al llegar, destaca inevitablemente el mal aspecto que causan los residuos que dejan los materiales empleados para este tipo de trabajo. El lado positivo es que, con una sencilla limpieza, ese horrible aspecto desaparecerá por completo y se podrá disfrutar plenamente de las novedades.

Adicionalmente, surge el deseo de cuidar y mantener nuestro suelo en perfectas condiciones, principalmente, si la reforma que se llevó a cabo tuvo que ver directamente con este, ya que es todo un placer verlo lucir como nuevo.

Un trabajo de reforma o modernización muy popular en los hogares, por ejemplo, es la instalación de una solución de calefacción por medio de suelo radiante con mortero a base de anhidrita. Y, para esta instalación, se necesita remover el revestimiento que estaba inicialmente, lo cual deja todo lleno de tierra, polvo y otros residuos.

Luego de trabajos como este, es común el deseo de limpiar todo y de conseguir un aspecto general, óptimo y perdurable. Dicho esto, en esta oportunidad te enseñaremos cómo limpiar y mantener tu suelo en perfecto estado luego de una reforma.

Lo mejor: el uso del aspirador

Normalmente, al querer acabar con el polvo que queda en el hogar tras una reforma, se decide utilizar el cepillo de barrer, mejor conocido como escoba, esto solo retira de manera momentánea el polvo, ya que al poco tiempo es posible encontrar aún más.

Además, si se posee un suelo de madera, este podría sufrir daños, como algunas raspaduras o arañazos. Esto se debe a que no siempre es solo polvo, también se encuentran otro tipo de partículas, tales como la arena.

Es por ello, que el uso del aspirador es lo mejor si se desea retirar el polvo sin hacer sufrir tus suelos, dejándoles en buen estado después de una reforma. Eso sí, al momento de terminar de utilizar el aspirador, es importante realizarle una limpieza al mismo, de lo contrario puede comprometerse su tiempo de uso.

Cómo mantener tu suelo en perfecto estado después de una reforma

Tratar las manchas luego de una reforma

Mientras y luego de que se realiza un trabajo como lo es una reforma, es común poder encontrar varias manchas que han surgido por pequeños accidentes, tales como, manchas por pintura, cemento u otros elementos.

A pesar de que en el momento se muestren imposibles de retirar, es posible hacerlo con los productos indicados, como los desincrustantes o quitacementos. También es posible tratar las manchas en pisos de madera o de piedras como el granito.

Es importante que, a la hora de usar estos productos, se lean sus instrucciones y se sigan las normativas de precaución, de esta manera se evita el daño personal, así como del suelo.

Si no estás seguro/a del producto que se posee, puedes probar en alguna esquina, aquella donde no se detenga tanto la vista, así, podrás cerciorarte de que no dañará tus suelos o superficies.

Limpieza y mantenimiento según el tipo de suelo luego de una reforma

A continuación, tomando como ejemplo algunos tipos de suelos comunes en los hogares, te explicaremos de una manera más detallada y específica la limpieza y el mantenimiento que debes hacer:

1. Limpieza y mantenimiento de un suelo porcelánico

A la hora de comenzar con la limpieza de un suelo porcelánico, es mejor retirar el polvo con un aspirador o un cepillo suave. Después se puede limpiar el piso de una manera convencional usando en el agua jabón de pH neutro. Retira el jabón en la segunda tanda de limpieza con la fregona y habrás acabado.

En caso de que exista alguna mancha que no se quiera retirar con la típica limpieza, entonces, puedes añadir a la mezcla de agua y jabón de pH neutro, un poco de vinagre, si es de manzana mejor. De esta manera retirarás la mancha molesta sin dañar tu suelo porcelánico y recuperarás el aspecto como nuevo de este.

2. Limpieza y mantenimiento de un suelo de madera

Cuando se inicia la limpieza de un suelo de madera, lo mejor es empezar con unas mopas secas y un aspirador. Si se desea realizar una limpieza más profunda, lo mejor es pasar una fregona húmeda con jabón de pH neutro. Luego se seca el suelo con una mopa seca. Lo mejor es no utilizar barniz ni ceras, esto solo hará más resbaloso el suelo y no le limpiará.

Es importante tener en cuenta que la madera absorbe la humedad del ambiente o residual. En caso de que esta situación se vuelva insostenible, lo mejor será contactar a empresas especializadas en humedades en Madrid.

3. Limpieza y mantenimiento de un suelo de terracota

Cuando se desea realizar una limpieza luego de una reforma o rutinaria de un suelo de terracota, lo mejor es aspirarle para retirar el polvo y usar un fregador con agua y lejía. Luego, es conveniente dejarlo secar unas doce horas para mayor efectividad. Aunque es opcional.

Si este tipo de suelo ha perdido su satinado, una opción es la limpieza con un cepillo y un detergente de pH neutro. Se debe tener en cuenta la ventilación y que el suelo debe dejarse secar unas 24 horas.

En caso de que se encuentre en el exterior de la vivienda, dependerá del tipo de suciedad que posea para poder actuar en la misma. En caso de que sea musgo o moho, es posible solo usar un cepillo con cerdas metalizadas, agua y lejía. Si es manchado de cal, se une agua caliente con un producto llamado antical.

También se recomienda utilizar una pistola de agua presurizada, pero, es importante tener cuidado con la presión de la misma, ya que podría dañar los suelos.

Lo mejor, para mantener en mejor estado los suelos de terracota, es colocarle una capa con aceite de linaza o con cualquier otro aceite vegetal. De esta manera, el suelo tendrá un buen acabado y su coloración estará uniforme.

4. Limpieza y mantenimiento de un suelo laminado

Cuando se desea realizar una limpieza y mantenimiento de un suelo laminado, lo mejor es tener en cuenta el tipo de suciedad a atacar.

Si se trata de algo rutinario, con solo eliminar el polvo estará bien, se puede realizar con una mopa seca o con un aspirador, pero, lo mejor es tener cuidado de que las ruedas del mismo no dañen los suelos en el proceso.

En caso de que se desee limpiar con agua, debe encontrarse limpia, se puede limpiar con una fregona húmeda, no muy mojada. También, se debe evitar el jabón o los productos para la limpieza, si no, el agua penetrará en el suelo y comenzará a hincharlo. Este proceso es mejor realizarlo una vez cada dos semanas.

Si las juntas llegan a ennegrecerse, pueden limpiarse con un cepillo o paño con alcohol. Esto es importante si el suelo es de color claro.

En caso de poseer manchas de tinta, grasas, ceras, entre otros. Entonces es posible limpiar esa zona con acetona o con alcohol. Si no, se puede limpiar con agua y jabón. Solo se deberá limpiar con un paño la zona afectada y secarse al instante.

Cabe destacar que, el uso de elementos punzantes o abrasivos puede dañar este tipo de suelos, por lo que es mejor evitarlos a toda costa.

Con todos estos elementos en mente, será posible limpiar y mantener tu suelo en perfecto estado después de una reforma. Verás tu hogar brillar, no solo por lo limpio, sino también por el nuevo toque que le has implementado ¡Cuídalo y disfrútalo al máximo!