Reformas integrales 2018, 11 consejos que no debes olvidar antes de comenzar una reforma

Las reformas integrales pueden llevarse a cabo por muchos motivos: puede tratarse de una necesidad, de un capricho, puede que acabes de comprar una casa, o que tengas otro hijo y necesites una habitación más. Puede tratarse de una pequeña reforma como hacer un tabique o cerrar una terraza o de una reforma integral de tu piso local o casa. Pero sea como sea tu reforma y sea cual sea el motivo que te ha llevado a emprenderla hay cosas que todas las reformas tienen en común. Se trata de un proyecto que implica un desembolso económico y que además nos hace adentrarnos en un campo que normalmente desconocemos.

Como expertos en reformas integrales hemos visto muchísimas a lo largo de nuestra vida profesional y con este artículo queremos ayudarte para que antes de comenzar una reforma repases nuestros consejos. Una reforma puede ser un proceso estupendo, lleno de ilusión y con un resultado que cumpla nuestras expectativas, pero también puede convertirse en una pesadilla si no tienes en cuenta ciertos aspectos.

Esperamos que te sean de muchísima ayuda, ¡comencemos!

Ten claro lo que quieres y ponte de acuerdo con el resto de personas que viven en la casa o socios de la empresa

El principal motivo de fracaso de una reforma aunque pueda parecer raro es no saber qué se quiere o bien no estar de acuerdo. Antes de plantearte siquiera pedir un presupuesto debes tener total seguridad de qué deseas hacer. Habla con tu pareja, con tu socio o con toda la familia y tomaos el tiempo que necesitéis hasta que estéis de acuerdo sobre cuáles son las mejores opciones para la reforma de vuestra casa o negocio. Si tenéis dudas siempre podéis consultar revistas especializadas o a una empresa profesional, pero nada de encargar una reforma con dudas acerca de las decisiones que habéis tomado. Si esto sucede el fracaso está asegurado aunque contéis con los mejores profesionales a vuestro lado.

No pienses solo en ahora, sino en el medio o largo plazo

Otro de los errores más comunes que hemos detectado en nuestros años de experiencia es la falta de previsión de futuro. Una reforma no es un proyecto a corto plazo sino a medio o largo plazo y por tanto debes plantearte no solo tus necesidades actuales sino tus necesidades futuras. Puede que ahora no necesites un cuarto de invitados o un tercer dormitorio pero, ¿cuál será tu situación dentro de 5 o 10 años?

El presupuesto, lo primero

Junto con una idea clara de qué necesitas (teniendo en cuenta el medio o largo plazo) debes considerar el presupuesto que tienes disponible para gastar. Parece de nuevo un consejo obvio pero son muchas las personas que comienzan gastando mucho en cosas que no son de primera necesidad para darse cuenta después que su presupuesto se ha consumido sin haber podido llegar a hacer lo que querían. Fija un límite y respétalo para que tu reforma sea exitosa. Si no puedes hacer todo lo que deseas dentro de ese límite tendrás que tomar decisiones y priorizar ciertos aspectos.

También hay que tener en cuenta que este presupuesto debe ser realista, ya que si no el proceso completo resultará frustrante. No puedes pretender hacer la compra del mes para una familia completa con un billete de 20€ en el bolsillo, ¿verdad? Si no estás familiarizado con los presupuestos de reformas como lo estás con la compra semanal lo más conveniente es que consultes con un profesional que sepa asesorarte. Ponte en buenas manos y confía, no tienes por qué saber de todo.

Prioriza tus necesidades

Una vez sabes qué deseas y el presupuesto con el que cuentas es el momento de priorizar tus necesidades. Puede que no logres hacer todo aquello que pretendes así que tendrás que priorizar. Tu cocina se vería mucho mejor con muebles y azulejos nuevos pero ¿realmente es esto prioritario lo es más necesario dividir esa habitación que ahora no utilizas para que tus hijos puedan tener cuartos independientes? En caso de que sea necesario siempre podrás acometer el resto de la reforma en una segunda fase pero es importante saber qué cosas son de primera necesidad, cuales van en segundo lugar y cuáles harás solo si el presupuesto alcanza. Tener esto claro te ahorrará muchos problemas y te permitirá tomar decisiones conscientes.

Averigua si necesitas licencia o aprobación de la Comunidad de Vecinos (y si te costará dinero)

Dependiendo del tipo de licencia y del lugar de residencia puede que sea necesario pedir una licencia al Ayuntamiento. Pregunta sobre tu caso y en caso de que sea necesario cumple con todos los requisitos legales ya que en caso de multa el responsable es siempre el propietario de la vivienda. Ten en cuenta también si necesitas la aprobación de la Comunidad de Vecinos. Hay algunos tipos de reformas pueden necesitar de esta aprobación y siempre es mejor afrontar este tipo de trámites con tiempo suficiente. Ten en cuenta que este tipo de trámites en ocasiones llevan aparejados costes en forma de tasas. Estará bien saberlo para incluir estos gastos en el presupuesto.

De paso y ya que hablamos de los vecinos no estaría de más que les informases cuando vayas a realizar tu reforma sobre la duración de la misma. Una reforma siempre genera ruido, polvo y algunas incomodidades y seguro que tus vecinos te agradecerán que les tomes en consideración.

Mejor si lo haces sin prisas

Ya lo dice el sabio refranero: “Si quiere hacer las cosas mal, hazlas de prisa” Y es que las prisas no suelen ser buenas para nada y menos para una reforma. Si planificas con tiempo todo el proceso será mucho más fácil que tomes buenas decisiones que si pretendes hacerlo todo en muy breve espacio de tiempo. Recuerda que hablamos de un proyecto a medio o largo plazo así que ten paciencia y tómatelo con calma.

Siempre con contrato

Aunque la empresa de reformas sea la más amable y mejor dispuesta del mundo, aunque les conozcas de toda la vida o aunque sea la de tu cuñado, nuestro consejo es que siempre haya un contrato de por medio. La firma de un contrato pone en negro sobre blanco todos los acuerdos que se han tomado y será un gran salvavidas si surgen discrepancias en algún momento. Se trata de una forma de evitar problemas así que no olvides este paso.

En el contrato deben recogerse plazos, importes y formas de pago y es recomendable que haya una penalización por retraso para asegurarte de que se cumplen los plazos. Pero no solo eso. Por supuesto también debe recoger el detalle de todas las renovaciones o cambios que se van a llevar a cabo y con qué materiales. Y no te olvides de la garantía. Es importante que se especifique durante qué tiempo después de terminada la reforma se podrá reclamar si surge algún desperfecto.

Piensa si necesitarás guardar tus muebles o trasladar a tu familia

Dependiendo de la envergadura de la reforma y de si afecta a toda tu vivienda o solo a una parte puede que necesites un lugar para guardar tus muebles. Existen soluciones de trasteros temporales pero es conveniente que tengas en cuenta este aspecto para planificarlo con antelación. Asimismo, si la reforma afectará a lugares básicos de la vivienda como la cocina o el baño puede que tengáis que pasar unos días o toda la duración de la obra fuera de casa. Piensa en ello con antelación y seguro que encuentras una solución adecuada.

Infórmate sobre posibles ayudas

Existen ciertas ayudas a la reforma de viviendas, especialmente si son para mejorar la eficiencia energética, permitir la adaptación de viviendas y promover la emancipación de los jóvenes. Infórmate de si es tu caso y si podrás optar a alguna de estas ayudas. La gestión y el importe de la ayuda dependen en buena medida de la comunidad autónoma en la que estemos residiendo por lo que no podemos darte consideraciones generales y dependerá mucho de tu lugar de residencia. Pero merece la pena informarnos por si podemos optar a alguna de estas ayudas o subvenciones.

Busca una buena empresa de reformas

Realmente este punto daría para un artículo entero (prometemos hacerlo), pero vamos a intentar resumir. Una buena empresa de reformas es la clave para el éxito, de eso no tenemos la menor duda. Pero, ¿cómo escogerla? Hay quien escoge solo por el presupuesto, otros se fían únicamente de recomendaciones de sus familiares o amigos y hay quien simplemente llama por teléfono y contrata al primero que le dice lo que desea escuchar. Después de muchos años en este negocio hemos visto muchas chapuzas y lo primero que podemos recomendarte es que la empresa que contrates debe cumplir con dos requisitos:

  • Tienen que ser profesionales con experiencia demostrable
  • Tienen que tener buenas opiniones de sus clientes previos

En Reformas Servicios nos avalan más de 30 años de experiencia y cientos de clientes satisfechos. Llámanos y estaremos encantados de atenderte.

Supervisa la obra personalmente

Contar con buenos profesionales es fundamental pero nuestro consejo es que supervises la obra personalmente. Siempre pueden surgir pequeños detalles y será más fácil hacer cualquier cambio o modificación cuando la reforma aún está en curso que cuando ya esté terminada. No hace falta que pases todo el día observando, es más, esto puede ser contraproducente. Deja trabajar a los profesionales. Una vez has tomado todas las decisiones debes confiar en que tu elección ha sido acertada. Pero una supervisión de unos minutos diarios será buena para todo el proceso. Mantén la comunicación con el responsable de la reforma durante todo el proceso y ¡disfruta del resultado!

 

Una reforma no tiene por qué ser estresante y molesta, puede ser también ilusionante y hasta divertida. Esperamos haberte ayudado con todos nuestros consejos ¡nos vemos en el próximo post!